martes, 18 de diciembre de 2007

El Niño Jesús y Papá Noel.




Se sentó en la escalinata de acceso, había salido a disfrutar un poco del fresco nocturno después de un día de agobiante calor, mientras su familia terminaba con los preparativos para la cena de Nochebuena . La paz y quietud de esa noche excepcional, el brillo de las estrellas y el aroma a jazmines que impregnaba el aire, contrastando con el bullicio del interior de la casa, desde dónde se filtraban las conversaciones de los mayores y las risas excitadas de los pequeños, le hicieron sonreír.

- Papá Noel se moriría de calor con su traje en Córdoba – pensó.

Cuando él era pequeño, Papá Noel no existía por estos lares, o por lo menos no se le conocía en las humildes casas de los pueblos serranos. En su casa paterna, un antiguo Pesebre de madera hecho por el abuelo carpintero, con una cunita mullida rellena de paja, reinaba en un costado de “el comedor”, el lugar dónde se comía en ocasiones especiales o cuando había “visitas”. A un costado del Pesebre, un modesto árbol iluminado por diminutas velas y adornado con angelitos de cartón, completaba la estampa navideña

Milagrosamente a las doce de la noche, mientras ellos se encontraban distraídos con sus juegos y las sencillas golosinas navideñas que habían preparado las mujeres de la familia, en el pesebre se instalaba un Niño Jesús de yeso y su madre les explicaba que había nacido el Señor, y con él habían llegado regalos para los niños buenos (él se preocupaba especialmente, en serlo los días anteriores a la Nochebuena)

Por arte de magia aparecían los regalos, con una tarjetita con el nombre de cada uno para que no hubiera discusiones. Un juego de cocina de chapa pintada para su hermana, un balero para él. A veces el Niño parecía adivinar las necesidades de vestimenta, porque su regalo podía ser desde calzoncillos hasta un pantalón corto, sospechosamente parecidos a los que confeccionaba mamá.

Sólo recordaba una ocasión en que los regalos fueron tan asombrosos que quedaron mudos de emoción. El Niño había sido más pródigo que nunca, una bicicleta de varón, con una tarjetita a su nombre y un triciclo para la niña. No importaba que fueran usados y refaccionados a nuevo, Jesús debía llevar regalos a todos los pequeños del mundo y él también era pobre, tan pobre que había nacido en un pesebre. Nunca olvidó cómo temblaban sus dedos mientras acariciaba los caños recién pintados; hasta mamá y papá lloraron de felicidad.

Un buen día Papá Noel había llegado, con su risa contagiosa y su figura bonachona y se había instalado en la mente y en las ilusiones de los más pequeños. Con la misma fuerza e ilusión que antes esperaban ver la estrella, ahora esperaban también ver el trineo surcando los cielos. Él lo había aceptado en su hogar, solía decirle a sus hijos que era un ayudante del Niño Jesús para que todos los pequeños recibieran su regalo a la hora justa.

Sacudió la cabeza sonriendo.

- Los tiempos cambian, pero las ilusiones de los niños permanecen intactas – pensó.

Aspiró una nueva bocanada del aire fresco y perfumado antes de ingresar a la casa, la familia ya estaba preparada para ir a Misa de Gallo; la mesa en el comedor relucía con su mejor vajilla aguardando la hora de la cena. Siempre se había preocupado porque en su hogar no se perdiera el verdadero espíritu Navideño, cuando a él le correspondió como padre y ahora, como abuelo.

El árbol se veía precioso con sus adornos modernos y sus luces multicolores, coronado con una estrella de larga cola, casi tan bello como el de sus recuerdos. A un costado, el Pesebre, humilde y encantador; el mismo que había admirado en su niñez. Sonrió satisfecho, las tradiciones podían mantenerse si uno se lo proponía, sería una buena noche, la ilusión reflejada en los ojos de sus nietos, así lo auguraba.

María Magdalena Gabetta

lunes, 3 de diciembre de 2007

Agradecimiento






Vaya mi agradecimiento y mi deseo de Felices Fiestas a mis admirados pintores que me han acompañado con su arte durante este año. ¡¡¡Gracias por ser tan generosos!!!. Magda



Vuelo cual mariposa encandilada por tu luz
acercándome para impregnarme de ella.
intentando captar ese instante
en que la inspiración se apodera de tu esencia.

Permite que mi alma
se alimente de ese caudaloso plectro
que brilla en tu interior y escapa con la firmeza del rayo,
extendiéndose mágico sobre el lienzo,
insuflándole vida.

Ansío sentir la fuerza
que enciende tu mirada,
la que se intensifica ante la belleza,
déjame que intente,
sólo intente,
captar la emoción que en ti despierta
la gota de rocío, la lluvia mansa
o la tormenta iracunda sobre el mar.

Quisiera conocer y atesorar
la magia de ese instante,
que gracias a tu arte se vuelve eterno
para así...
sustraer siquiera una hebra,
una chispa de tu inspiración
y transformarla en versos





La joven y el cántaro

Me llamo Dorotea, hace apenas un mes cumplí catorce años; mi madre dice que ya estoy en edad de tener marido. De sólo pensarlo me avergüenzo, aunque he observado a varios jóvenes que me miran codiciosos cuando voy a la fuente a buscar agua con mi cántaro.
Exactamente el día de mi cumpleaños fue que al regresar de la fuerte crucé a ese extraño hombre. Turbada noté que al mirarme su rostro empalidecía mientras sus ojos reflejaban asombro, como si hubiese visto un fantasma. Realmente me asustó mucho y caminé de regreso a mi hogar lo más rápido posible.Mis pies descalzos y gordezuelos volaban sobre las calles empedradas., el cántaro se sacudía sobre mi hombro y el agua salpicaba mi rostro y mi cuello. Aún así, lo llevaba asido muy fuerte, ante el temor que se cayera.
Hubiera sido un desastre, mi madre no me lo perdonaría, ella no podría comprar otro en el mercado.
De vez en cuando miraba sobre mi hombro y veía que el hombre caminaba tras mío, decidido y con largos pasos para no perder mi rastro. El peso del cántaro dificultaba mi huida, pero apenas traspuse el portal de piedras de mi hogar me sentí a salvo.Finas gotas de sudor surcaban mi rostro mientras mi corazón latía como el de una paloma asustada.
Me dirigí hacia la cocina buscando refugio cerca de mi madre.Ella se encontraba sentada en una vieja silla de paja, pelando unas papas para el frugal almuerzo que pronto compartiríamos. Apenas me prestó atención cuando ingresé y yo sentí temor de comentarle lo ocurrido. Es muy seria, siempre triste y pensativa. Desde que murió mi padre sus ojos están apagados, como si algo de ella hubiera muerto con él. A veces pienso que se mantiene viva por mis hermanitos y por mí.
Recuerdo que cuando mi padre vivía todo era distinto en nuestra casa. Las risas y la alegría superaban la falta de otras cosas, éramos felices con lo poco y lo principal de todo era que ellos se amaban y nos amaban. Mi padre solía elevarme en el aire cuando regresaba de su trabajo y llenaba mi rostro de besos diciéndome que yo era su princesita. En esa época mi hogar irradiaba una luz que ahora ha perdido..
Ahora mi madre siempre está preocupada y nunca ríe. Sé que es lo que la preocupa. Alimentar a sus cinco hijos, siendo yo la mayor, una mujer. No es precisamente una alegría eso para una viuda pobre. Nos alimenta como puede y trabaja muchas horas lavando y planchando para una Posada cercana.
A veces la ayudo blanqueando las sábanas, es un trabajo agotador; seguramente el motivo de sus espaldas tan arqueadas. Ella prefiere que me dedique a los quehaceres de la casa y a cuidar de mis hermanitos. ¡Pobre madre! ¡Cuanto necesitaría un hijo mayor varón que la ayudara trabajando en la fábrica dónde trabajaba papá! Andrés quizás pueda hacerlo en un par de años, el patrón nos lo ha prometido.
Mientras depositaba el cántaro sobre la mesa, escuché que alguien llamaba haciendo sonar sus manos repetidamente. Intuí que era ese hombre tan extraño. Temblé pensado en qué querría.
Mi madre salió a atender y desde la cocina escuché su voz alternándose con la voz exaltada y fuerte de un hombre. Con el alma en la boca – sin saber por qué – me senté en la silla que ella abandonara y continué su labor.
Al poco rato regresó a la cocina y para mi sorpresa vi que lucía una gran sonrisa y en sus ojos siempre atormentados, brillaba una luz que hacía mucho no veía. Acercándose a mí, tomó mis manos y me dijo:
· Gracias a ti hija mía, tus hermanos no pasarán hambre por largo tiempo.
A partir de ese día vamos todas las tardes a la casa de ese hombre. Ella se sienta en una cómoda silla en la amplia e iluminada habitación, que él gusta llamar “atelier”. Desde ese rincón observa todos nuestros movimientos, fue una de las condiciones que le impuso al pintor para permitir que yo posara desnuda con un cántaro sobre mis redondos hombros.
Él me mira con el mismo asombro del primer día, y siempre dice lo mismo:
· ¡Serás inmortal niña, serás inmortal!
Y yo presiento que así será, que mi imagen reflejada en su bello cuadro, me sobrevivirá quizás por muchos años y me siento orgullosa por ello, pero más orgullosa me siento de poder ayudar a la economía de mi hogar.


María Magdalena Gabetta

miércoles, 21 de noviembre de 2007

No me reportes Ausente



Cuando te pregunten por mí.
Cuando pases lista de tus días,
cuando analices cada segundo, minuto, hora;
cuando mires el cielo desde la pequeña cornisa
que hay en tu ventana,
no me reportes ausente.

No me reportes ausente,
porque de alguna manera estoy presente.
Hay seres que siempre son parte
de nuestras vidas,
hay instantes que no quedan en el camino.
hay amores que no podemos escindir
sin peligro a desangrarnos.

No me reportes ausente,
cuando en la mañana otro cabello repose
en tu almohada,
otros sueños quieran ocupar el espacio
que ocuparon a tu lado
los locos sueños míos,
y otra mano busque tu calor bajo
las sábanas.

No me reportes ausente,
ya no puedes hacerlo.
Yo no te reportaré ausente,
Nunca podré hacerlo.
No se puede decretar ausencias
cuando dos habitan el mismo pasado,
los mismos recuerdos,
y ese gusto común,
por saborear la vida,
a puro beso.

María Magdalena

Y Mi Amigo, Oscar Néstor Galante, un Poeta que le escribe al amor, se permitió glosarlo de esta manera:


Te prohíbo que me des como ausente,
porque de alguna forma estoy allí.
Vos sabés que siempre seré parte
de nuestras enteras vidas.

Hay instantes que no quedan en el camino.
hay amores que no podemos sepultar
sin peligro a desintegrarnos, de volar
las estructuras vitales.


Te prohíbo que me des como ausente,
cuando esté otro al lado
de tu almohada.
Otros sueños ocupen el espacio
que ocuparon a tu lado
los divagantes sueños míos,
y otro cuerpo busque tu calor bajo
las sábanas.


Te prohíbo que desees olvidarme
que trates de borrarme de un plumazo.
Pues lo quieras o no , es tu regazo
que ciñó la forma de mis brazos.

Oscar Néstor Galante.

¡¡¡Gracias Oscar!!!
Pintura: "Descanso" de la Pintora Argentina Mónica Iturrioz

domingo, 4 de noviembre de 2007

El Rito



Iré por ti desde la luna hasta el sol
sorteando los colores del amanecer
descubriendo los ríos subterráneos
de los que fluye tu vitalidad.

Me presentaré desnuda
ante el altar de tus ojos
despojada de todos los tabúes
y ofrendaré la sangre de mis venas
en sublime orgasmo ritual
bebiendo hasta embriagarme
tu elixir de vida,
unidos cuerpo y alma
para nuestra gloria,
convertidos en inmensidad.

Te desearé desnudo,
centauro de fuego ante mis ojos,
y adaptaré mi costado a tu costado
para explorarnos con idéntica devoción,
imbuidos ambos en el placer de adorarnos

Sacudirán los gozos nuestras pieles
cayendo las escamas de lo profano
para que florezcan los pétalos de lo divino.

Profundizarás en mi
buscando el tesoro de mis secretos,
apoderándote de ellos a tus antojos
y yo seré dócil doncella entre tus brazos,
virgen renovada en cada entrega
incienso que perfuma el aire,
sangre de sacrificio,
ofrenda pagana,
a los sagrados dioses del amor.


María Magdlena Gabetta


Pintura: "Fuego Non Sancto" de la Pintora Argentina Laura Medina

lunes, 29 de octubre de 2007

Reencarnación




Entonces el niño tocó tu rostro
recorrió cada gesto,
cada imperceptible arruga,
cada rictus, cada sonrisa,
reconociéndote madre,
reconociéndote vida,
sabiendo que a tu lado estaba a salvo,
renaciendo después de nueve lunas
y otros tantos deseos enlazados,
de dar vida,
recuperando muerte.

Entonces el niño,
sin saberlo,
supo que había llegado a la tierra prometida,
la que él y otros igual que él anhelaron,
después de esta vida,
antes de esta vida,
y durmió tranquilo entre tus brazos.

Y el niño bebíó tu leche,
y no temió,
supo que era el alimento deseado,
maná del cielo,
alimento de amor,
te adoró madre...
y adoró la vida.

Entonces el niño de pronto era abuelo,
y recordó tus pechos y su frescura,
y fuiste madre nuevamente,
y él fue niño,
recuperando ciclos,
reviviendo....
confiado de tí, seguro en tí,
aprendió a vivir, a pesar de todo,
en tu seno de madre eterna,
de nuevo.

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Resurrección" de la Serie "Mandalas" del pintor Argentino, Martín La Spina

lunes, 15 de octubre de 2007

Azul Intenso






"Azul intenso,
verde esmeralda
el mar fluctúa ante mis ojos
mi alma canta."

Ya no son tus pisadas y las mías
dejando juntas sus huellas
en las bruñidas arenas de la ribera.
Nunca más mágicos atardeceres,
noches de plenilunio invitando al beso,
ni amaneceres gloriosos,
en este mar de prismáticos colores
que hoy lame en inútil consuelo
mis pies solitarios.

Desde los acantilados,
en clara polifonía con mi penar,
el canto errático de las aves
se hace eco
sobre la crespa superficie de las aguas,
mientras la música que emana del paisaje,
otrora nuestro concierto más preciado,
se transforma en réquiem doloroso
de un amor que se desangró sin remedio.

Mi alma ya no canta,
tu ausencia ahogó sus versos de amor
en el instante en que se alargó
tu figura en la distancia,
cuando tu alma emigró,
cargando sobre sus espaldas una bolsa
de nuevas utopías,
abandonando nuestro mar,
ignorando la suplica del coral,
el lamento de las caracolas,
perdiéndose fatalmente en el ayer.

"Azul intenso,
verde esmeralda
el mar me envuelve entre sus brazos
mi alma calla".

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Acantilados" de la Pintora Argentina Mónica Iturrioz

sábado, 6 de octubre de 2007


No te quiero noviembre del 95,
repudio tu recuerdo
de niños y madres aterrados,
de humos espesos
de dantescas visiones.

No te quiero noviembre del 95,
a pesar de que eres parte de mi historia,
la que otros manipularon.

Quita noviembre de mis ojos
la imagen del desastre,
devuélveme la imagen
de esos otros noviembres
de sol y jazmines.

Odio noviembre el recuerdo
de tus vidrios rotos,
tus pianos partidos
tus heridas sangrantes,
la sorpresa que paraliza,
el nunca esperado espanto.

No me recuerdes noviembre
tus bombas y esquirlas,
tus calles y el miedo,
tus siete aves caídas,
tus lutos no deseados.

No quiero ese recuerdo.

Quiero mis noviembres,
aquellos de antes,
de bellas mañanas,
de risas confiadas,
quiero esos noviembres
de blancos jazmines
de azules glicinias
sin lutos ni espantos.

3 y 24 de noviembre, horror en Río Tercero, siete muertos, cientos de heridos, miles de evacuados, casas destruidas, sueños tronchados. Años después, aún se siente el miedo cuando noviembre golpea a nuestras puertas.
Río tercero, mi ciudad amada, porque nunca olvidaré porque nunca olvidaremos

María Magdalena Gabetta


Pintura: "Y calló para siempre" de la Pintora Ríotercerense Raquel Piedrabuena

Dijo la Pintora: "(año 1996-tinta china) El piano de una concertista del Bº Fca. Militar calló su voz para siempre porque el calor de una onda expansiva se metió en su alma y pegó los martillos a las cuerdas acabando brutalmente con su vida ".

miércoles, 3 de octubre de 2007

Mujer de Otoño



Desdoblaré mi cobertura,
separando uno a uno los pétalos
con los que aíslo mi imagen,
y me mostraré ante tus ojos,
radiante flor de otoño.

Me rebautizaré en las aguas
del manantial de tu amor,
y renaceré mujer original,
despojada de máculas.

Seré para ti:
Piel y tersura.
Leche matizada de rosa.
Oscuridades.
Curvas generosas.
Lomas de miel.
Fruta madura para tu deleite.

Seré por ti:
Amante placentera.
Doncella otoñal.
Plenitud y deseo.

Te ofreceré mis ocres,
que no por ocres son menos bellos,
porque tienen la tersura que da la vida
y encenderé por ti
el ardiente fuego que brinda
la postrera hoguera.

Por ti me transformaré,
de flor tardía,
en flor de mocedad,
para que mi aroma
despierte tus sentidos
y la pasión arrebate tu razón.

Seré finalmente, ante tus ojos:
Mujer entre mujeres,
porque me percibirás
con la mirada que la madurez otorga
y gozarás mi acuarela otoñal,
apacible y sensual ofrenda
para este amor tardío..

María Magdalena Gabetta

Pintura: "La Tibieza de un Pensamiento", de la Pintora Argentina, Laura Medina


martes, 4 de septiembre de 2007

Viento y Arena


Castiga el viento mis ventanas
con minúsculas partículas de arena
que invaden mis interiores
hiriéndome hasta las entrañas.

Día a día atisbo tras el cristal,
esperando la calma,
buscando el escape hacia la libertad
que me evade y se me niega.

Sueño con días venideros
que esbocé diferentes,
pero que un mal trazo convirtiera
en áridas perspectivas,
repitiéndose sin tregua .

El viento golpea tras los ventanales
monocorde y enloquecedor,
mientras mi alma se sacude inquieta.
Crueles espejismos
me invitan a sumergirme
en oasis inexistentes
dónde la tierra se cuartea
bajo un sol inclemente.

Se ciegan mis ojos,
duelen mis manos secas,
extranjeras de caricias,
y me veo.......
árida y solitaria mujer de arena.
disgregándose en el viento.

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Fragmentos de Mujer" de la Pintora Argentina, Mónica Iturrioz

sábado, 1 de septiembre de 2007

La Mujer Poeta


Amores, desamores
encuentros, desencuentros.
Germina la semilla del
fruto de la inspiración
en la poeta soñadora.


Tierra fértil,
abonada de sentimientos,
regada con agua pura,
bañada de luz divina.
Rayo que cae del cielo
hacha filosa, su mente
hiere al árbol del paraíso
extrayendo placebos de pasión
para alimentar
vidas sin fundamentos.


En interna revelación
elabora místicos relatos .
Se enoja con el que abusa
defiende al abusado.


Tiene en la cruz de los
desposeídos su ejemplo
y a su lado...
un invisible caminante
deja huellas grabadas a fuego
sobre la arena de su alma .


María Magdalena Gabetta
Pintura: "Bodegón con Palomas" del Pintor Ecuatoriano, Julio Peña Tomalá

martes, 21 de agosto de 2007

De Separaciones y Amores Truncados




Vuelvo a mirar en tus ojos
buscando una señal de mi rostro,
y sólo encuentro ausencias,
vislumbro distancias,
tiempos sin nacer, abortados sin piedad
en sus comienzos.
Busco en tu hombro
la marca cóncava de mi mejilla,
pero solo encuentro el rastro
de una caricia que se fugó,
negándose a ser testigo del olvido..

Y estás triste.
Y estoy triste.
Y se que me extrañas,
porque te extraño

Ya no reímos de amores contrariados,
aquellos que negábamos existieran,
elevando ciegos el bastión
de los amores nuestros,
a pesar de los cadáveres a la vera del camino
infectando ríos y praderas,
víctimas de las batallas de la convivencia,
el engaño, los celos, el olvido,
o simplemente el hartazgo.
Éramos expertos no videntes
que negábamos esas muertes,
ocultando así nuestros propios miedos.

Éramos sin saberlo,
sólo débiles comediantes,
constructores de quimeras,
imitadores de lo excelso.
Oropeles que erosionaba el viento.

Somos ahora.....
actores de nuestra propia
historia de Capuletos y Montescos
de Otelos y Desdémonas
Maduros personajes.
Dolientes personajes.
Deambulando como sombras
entre las páginas de un libro
con un final anunciado,
bajo el título de separaciones
y amores truncados,
de un mal escritor llamado
Destino.

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Ojos Que No Ven" de la Pintora Argentina (cordobesa residente en Paraguay) Andrea Piccardo

miércoles, 15 de agosto de 2007

Devorador Globalizado


Convertiste la madera
que robaste de sibilantes cipreses,
en una mesa en la que día a día,
comida tras comida,
saciaste tu avidez de poder,
alimentándote de tu pueblo,
promovido por corruptos congéneres,
en pos de la globalización,
usando como arma la privatización.

Dura mesa para servir los exprimidos manjares
que tu esencia carroñera antojó devorar,
cebándote en el dolor del pueblo
y su necesidad.

Vendiste, ultrajaste, violaste
todo lo que te entregaron,
y doblaste la balanza de la justicia
a tu favor,
llenando sus oxidados platillos
con un buen pago.

Apeteciste sólo el sabor del hombre común,
del indefenso proletario,
del que cada noche y cada mañana
llora por sus sueños pisoteados,

Arriaste la bandera nacional.
para izar la bandera multinacional.

Devoraste sin piedad hasta la médula
hombres y mujeres,
niños, jóvenes, ancianos,
zombis de tu global corrupción,
convirtiéndolos en títeres desamparados,
oscilando entre el hambre, la pobreza,
la injusticia y el trabajo ausente o mal pago.

Oscuro leñador, amigo de las sombras
Carpintero de ataúdes.
Sepulturero de ideales.
Sibarita de sudores y sueños ajenos,
Construiste la mesa,
serviste el festín y devoraste tu pueblo
para saciar tu endemoniado hambre.


María Magdalena Gabetta
Pintura: "Te Secaron, Te Destruyeron" de la Pintora Riotercerense, Raquel Piedrabuena

viernes, 10 de agosto de 2007

Agradecimiento a mis Amigos




Sé que este escrito carece de calidad literaria, pero es culpable la emoción que siento al escribir este agradecimiento. Espero sepan comprenderlo.
Hace un par de años que publico mis escritos en la página "Los Cuentos.net", he conocido y trabado amistad con varios escritores, todas excelentísimas personas, a quienes admiro profundamente, porque su vocación es sincera y su deseo de superación es diaria.
Hace unos días en mi ciudad, Río Tercero, hubo un accidente en la fábrica en la que trabajo, aunque era de noche, las 23.30 hs., mi casa es muy cerca, a unas cuatro cuadras del Establecimiento y a unas diez del lugar exacto dónde se produjo la explosión y posterior pérdida de gas en una de sus Plantas Químicas. Pasamos momentos de mucha angustia hasta saber que el gas no era venenoso y que realmente habían controlado la situación.
Una gran cantidad de personas se evacuó en forma desesperada y descontrolada, desoyendo los consejos de mantenerse "bajo cubierta". Escapaban de la ciudad temerosos de volver a vivir lo que vivimos en el año 1995.
Mi madre y yo nos mantuvimos en mi hogar, no porque lo haya razonado como que era más seguro, simplemente hay momentos en que es difícil razonar, sobre todo cuando ya se han vivido terribles experiencias, sino porque no tenía forma de escapar con una mujer de 85 años y sin un vehículo.
Por suerte todo pasó y al día siguiente se lo comenté a mi amigo Josef, un escritor español que conocí en los cuentos.net y con quien trabé amistad por compartir la misma afición por las letras, como tantos otros buenos amigos que hice allí. Josef me brindó un escrito maravilloso y muchos amigos dejaron en sus comentarios su expresión de afecto y solidaridad.
Grande fue mi sorpresa cuando los integrantes de un grupo llamado “Centros Vocacionales de Educación Especial” también me obsequiaron un escrito que contenía dos pequeños cuentos de estas adorables personas. Los Centros de Educación Especial, forman a menores con dificultades severas en el aprendizaje por algún grado de discapacidad psíquica que no pueden ser asumidas por centros educativos de enseñanza normalizada. Este Centro tiene como moderadores a dos bellísimas personas, Lola Sanabria y Juan Leante.


A ellos y todos los que comentaron sus escritos, a los que dejaron su afectuoso saludo en mi rincón, a los que enviaron mensajes haciendo que sintiera la calidez de la amistad y compañerismo que se puede lograr en sitios como Los Cuentos.net , les agradezco desde lo más profundo de mi corazón.

A Josef, Lola, Juan y a los amigos del Centro Ocupacional, va mi agradecimiento publicando aquí sus obsequios. Magda

Gmmagdalena.


Los cuentos.net, página extraña sin duda. Cuando la encontré pensé que se trataba de una más, una de tantas. Me pareció algo absurda al verla azul monocroma y... ¿silenciosa? Y, sin embargo, estaba viva, muy viva, descubrí. En sus apartados hallé el calor que no encontraba en las demás, el empuje para iniciarme en la práctica de la escritura con el placer necesario para proseguir avanzando de forma incesante. Si bien, no encontré el apoyo exterior que deseaba; es decir, profesional - está claro, las editoriales no suelen visitarnos - enseguida trabé amistad con otros escritores distintos en su faceta y empeño a mí mismo, pero geniales y sobre todo empapados de un espíritu abierto al diálogo y la reflexión. En definitiva hallé ¡auténticos escritores! No esos ñoños engreídos, afamados por premios envueltos en papel cuché que pululan ahí fuera.Con varios de ellos trabé y mantengo una amistad sincera y espero que algún día pueda llegar a conocerlos. Y no nos hará falta triunfar para hacerlo. Ya que siempre seremos escritores indiscutibles, aunque discutidos por quienes creen, de forma errónea, que un escritor necesita triunfar para serlo. Cierto día, entre todos ellos, encontré a alguien más; era también escritora de la página. Su nik: Gmmagdalena. Su nombre: Magda. Desde el momento en que comencé a leer sus textos una cosa me llamó la atención: Creaba con -en apariencia- facilidad asombrosa. A continuación otra más: Era maestra del suspense y el desconcierto. Cuando pensabas que te iba a salir con una cosa te metía por otros vericuetos. Y algo más sublime quizá. Era capaz de arrancarte lágrimas con un par de frases bien dichas o expresadas justamente, o defendiendo la justicia de la vida y del amor y del derecho a ejercer tu necesaria cuota de fantasía. Pero lo que más me maravilló de todo fue conocer quién y cómo era la persona que obraba tales maravillas.La primera vez que me conecté con ella por msn me sorprendió su espontaneidad. De inmediato conecto la cámara y ahí la tuve, delante, sin tapujos, tal como era. Cuando otros personajes de la página no se dejan ver ni en pintura (respeto las decisiones de cada cual) ella estaba sonriéndome como si fuera una niña muy adulta; sumamente adulta, porque no era ninguna niña. Sino una mujer despierta, vivaz, con un fino e inteligente sentido del humor. Me llevé la sorpresa de mi vida cuando me dijo su horario de trabajo. ¡Doce horas diarias! De seis de la madrugada a siete u ocho de la tarde, para librar un único día de descanso. “Y... ¿Cuándo escribes le pregunté?” Dubitativo. “Siempre que el tiempo me lo permite,” me contestó con una abierta sonrisa.Lo cual quería decir, pensé, que estaba escribiendo siempre. Entre resquicio y resquicio del trabajo insertaba un poema de amor o desamor. Y luego, en las noches, si los párpados no se le cerraban de puro cansancio tras doce horas de tortura agónica, robaba tiempo al tiempo inexistente para escribir un nuevo relato de muerte o pasión desenfrenada.En resumen; descubrí que la que se convirtió en mi gran amiga Magda era y es una grandísima y apasionada escritora, enamorada sin duda, como muchos de nosotros, de la tierna locura que supone redescubrir cada mañana, tarde, o amanecer, el secreto y maravilloso reverso de nuestras mentes.Magda trabaja en una fábrica de productos químicos. Ayer mismo día 6 de agosto - por otra parte el día de la terrible explosión de Hiroshima - en la parte química de la fábrica en la cual está, que es altamente venenosa, hubo una explosión. La ciudad donde reside se evacuó en casi toda su población y ella y su madre, sin disponer de vehículo debieron de refugiarse en un sótano permaneciendo allí toda la noche. Casi dos horas después el suceso estuvo controlado, pero ya no descansaron... Hoy está trabajando doce horas sin haber podido dormir ni una sola hora.José Fernández del Vallado. Josef, compañero y amigo de Gmmagdalena, María Magdalena Gabetta en la página de los cuentos.net, le dedica con admiración este humilde relato de vivencias y amistad.Agosto /7/ 2007.

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La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - centros_ocup_educac_especial -




PARA NUESTRA INCONDICIONAL MAGDA.Estos dos textos son antiguos y quizás los leyeras en su momento, pero he considerado que son dos joyas apropiadas para dedicartelas."Absurdo" sería qué, "Un demonio delicuente" te hiciera desaparecer de nuestro lado. (Con explosión o sin ella)Besos de quienes recibieron tu cariño sincero.



EL ABSURDO



A mí me gustaría que se respetara a los absurdos. Son esas personas que te encuentras por la calle hablando solos y que no sabemos lo que dicen. Los absurdos son así, se entenderán entre ellos pero nosotros no los entendemos.Laura Moyano (C.O. Magerit)



EL ANILLO



Antes de Semana Santa fui a el Escorial pero no pude entrar en el Monasterio porque estaba cerrado y mi hermana me tiró una foto para tenerla de recuerdo. Me compré un anillo en el pueblo y lo he perdido en mi habitación. Llevo una semana buscándolo pero no aparece. He debido ponerme a mal con los santos del cielo porque no me lo encuentran. Pienso que tal vez se lo ha llevado un demonio delincuente.Manolo Gómez (C.O. Magerit)
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¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!!!!!!!!!!

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Visión Magnificada por Psicosis" de la Pintora Riotercerense, Raquel Piedrabuena

domingo, 5 de agosto de 2007

De Alondras y Piedras


Aletea el alma,
plumaje de piedra que suaviza el viento,
alondras huérfanas me sueñan nido
y se arremolinan en mi interior,
hasta que un batir de alas contra
los cristales de mis fantasías,
repica en mil ecos y las espanta,
entonces se remontan agitadas,
abandonándome.

Figuras de sal y arena
se erigen con sus ojos de cíclopes
que horadan sombras.
Fantasmas que transitan el desierto.
Contra la roca, yo me afirmo, penetro en ella,
mientras la alondra se aleja temerosa.
Cara al sol, corazón de fuego,
garras de viento.

Mi figura se mantiene adherida a la roca,
dolorosa partícula de ella
enfrentando sólida y áspera
fingidos espejismos fugaces
que se disuelven en la arena.

Entre alondras y rocas
se deslizan mis muertes.
Entre aleteos de espectros
y malos vientos.

Cuando la alondra que me sueña
me roce con su pico,
me desprenderé de la roca
retornando a la vida,
alejándome del desierto
sin volver la vista atrás.

María Magdalena Gabetta


Pintura: "Desierto", de la pintora Argentina Mónica Iturrioz

miércoles, 1 de agosto de 2007

Noches Esplendorosas





"Porque las ilusiones y la necesidad de amar nunca mueren, porque siempre hay una estrella, un grillo y una esperanza"


Ciertas noches
descuelgo una estrella de mi ventana
para calentar mis manos
y entibiar mi alma.

Otras noches,
desde el jardín,
un grillo viajero me canta
melodías de ausencia
que sacuden mi pecho

Mejores noches,
el grillo y la estrella se aúnan
y el calor y la emoción
me embargan.

Miro a lo lejos,
quizás con esa ilusión
y necesidad de amar,
que nunca abandona.
Un hombre sin rostro se acerca,
apenas una sombra entre las sombras
una más,
pero diferente a todas.

Noches esplendorosas
son aquellas
en que estrella, grillo y hombre
se acercan a mi ventana.
El hombre me muestra su rostro.
la estrella me inunda de fuego,
y el grillo al amor le canta.

María Magdalena Gabetta


Pintura: "Estrellas" de la Pintora Argentina, Laura Medina


sábado, 21 de julio de 2007

Arcanos



Sobrepasa mi espíritu,
se despedaza contra mi ignorancia,
este jeroglífico que se niega
a mi humano entendimiento.
No puedo descifrar la música
que se me legó en enigmas,
para que yo la interprete como
la más hábil de las concertistas.

Mi ceguera me impide entender.
Mi sordera me impide escuchar.

Divago entre la realidad
que mi sordera me produce,
y el inexplicable devenir de ese conocimiento
que se nubla y escapa.

Por mi propia culpa, mi fatal ignorancia,
los signos me enceguecen,
me impiden,
ascender.

No adquiero...

El conocimiento
de ese pentagrama que quedó grabado
en la piedra que me pesa,
entre la cabeza y el alma.

Aprisionándome.

Vagabunda ciega y sorda
de mi propia existencia.
Caminante sin rumbo.
No se me ha permitido el uso
de ese ojo que descubre
lo oculto para iluminarse.
Encuentro signos, palabras, runas
como arena en el desierto
que al reflejo del sol sobre mi cabeza....

Me dejan ciega.

Y agradezco ...


porque agradeciendo quizás reciba.
Y espero, porque esperando quizás llegue.
Y tengo calma, porque la calma precede el diluvio.
Y diluvio de luz es lo que necesito
para por fin encontrar el entendimiento
oculto de mi vida.

Y así por fin....
Ser.
Pintura: "Mirada Profunda" de la Pintora Argentina Mercedes Fariña


María Magdalena Gabetta
Este poema está dedicado a mi amiga Delia (Mujer Diosa)
y ella respondió:


"Aún me encuentro
Tratando de asir lo inasible,
Transitar lo intransitable
Explicar lo inexplicable.

Aún estoy aquí
Para comprender lo incomprensible
Y hablar de lo imposible.

Permanezco imbatible a los embates,
Permeable a lo impermeable,
Realizando lo supuestamente irrealizable.

Si me mueven, no interesa,
Por ser tan fuerte y flexible la estructura
el Caos no la desestructura.

En definitiva, a veces soy tan razonable,
Que resulto impenetrable a lo irrazonable.
Aunque parezca lo inverso."
Delia Goldadler Joison (mujerdiosa)

miércoles, 11 de julio de 2007

El Pez de Oro




Intento con mi mano sumergida en el estanque
atrapar el pez de oro,
mientras evoco otros peces de ojos rubí,
artificiales copias de oropel
que me engañaron una y otra vez.

Quiero atrapar este pez soberano
y alimentarme de su sabiduría,
para desentrañar los secretos de mi existencia,
descubriendo el significado de cada planteamiento,
encontrando todas las respuestas.

Hay paz en el estanque,
juega la brisa con mi nostalgia
y el aroma de cipreses atraviesa mi olfato.

El ave del paraíso me subyuga con su presencia
mientras un coro de avecillas azules que la cortejan
me transmite la música del universo

Nada altera el orden de las cosas,
nada se interpone en el camino
de los eternos designios,
pero mi mente inquieta,
ávida busca las respuestas,
que sólo el alimento sagrado otorga.

Seguirá mi mano perturbando la
serena superficie del estanque
aunque el pez escape entre mis dedos,
su solo contacto renovará mi energía
mi necesidad incansable de atraparlo
antes que la noche me arrebate
envolviéndome en sus brazos
y mi espíritu se eleve sin respuestas,
soportando el pesado bagaje
de irresolutos misterios.

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Glifo Maya de un Pez" de la Pintora Mexicana, Margarita Arrocha

sábado, 7 de julio de 2007

Contágiame



Contágiame tu fiebre,
tus ansias de volar.
Tu incandescente poesía.
Tu trazo fantástico de historias.
Tus veleidades de amante
y tu ternura de bohardillas.
Contágiame de ese virus que te acosa,
desvelándote en la noche,
pintando ojeras a tus madrugadas.
Contágiame tus utopías,
esa particular forma de enamorarte,
contágiame tu piramidal locura.

Te buscaré hoy, mañana y siempre,
Hombre de letras
Para encontrarte tras la cadencia
de un poema,
o el intrincado devenir de un cuento,
voraz me alimentaré de tu ingenio ,
absorberé hasta el tuétano
esa palabra que me alienta,
ese contagio cotidiano.

¡Eh amigo escritor!
¡ven siéntate a mi mesa!
Inféctame tu demencia
de historias de antaño o de futuro,
de quimeras ficticias o verdaderas.
Hablemos de vida y muerte..
Permitámonos un momento,
¡azótame con tu ingenio!

Luego sigue con tu rutina,
yo continuaré con esta rutina
de paredes y laberintos,
dibujando historias en el aire,
atrapando cotidianidades
patinando sobre errores.

Mañana quizás,
intente otra vez sisar de tu locura
introduciéndome usurpadora sobre
la efervescencia de tu divagar
para contagiarme de tu inspiración.

María Magdalena Gabetta





Pintura: "Bodegón Panes" del Pintor Español, Juan Antonio Torrijo La Torre


He tenido la enorme alegría que esta Poesía inspirara a dos Grandes Poetas quienes me las han obsequiado y me complazco en traerlas aquí para que ustedes las disfruten:




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La tentación fue más grande que yo. Plagié "Contágiame" por que me pareció hermosa. ¿Cómo no haberlo ni siquiera pensado?. Escribí esta prosa con el más profundo respeto y admiración por Magdalena (gmmagdalena) autora de "Contágiame". Se la dedico de todo corazón.


¡Eh, amiga poeta, Contágiame!

¡Eh amiga poeta! ¡Ven, siéntate a mi mesa! ¡Azótame con tus palabras!
Inféctame tu demencia con poemas de vida, de amor o desventuras.

Contágiame tus veleidades, tus ansias de volar, tu incandescencia,
el fantástico trazo de tus versos, tu fiebre… de amante tu ternura.

Contágiame de ese virus que te acosa desvelándote en la noche.
Ese, que te pinta ojeras y da brillo a tus ojos si llega Madrugada.

Contágiame tus utopías, tu particular forma de enamorarte,
tu piramidal talento, que día a día me alimentan con su savia.

Contágiame amiga mía; Te buscaré hoy, mañana, siempre;
seguro de encontrarte en un intrínseco viaje por tus sueños.

Entonces sí, absorberé hasta el tuétano esa rima que me alienta.
Dibujaré castillos en el aire y patinaré en semánticos errores.

(Mañana o quizás siempre, intentaré sisar de tu cántaro locuras.)


Alejandro Casals

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DEDICACIONES - IV -


a Gmmagdalena


Constante vigilante
guardia real
fuerte mujer envuelta en madurez
increíble creadora de universos

De tus manos brotan sensaciones
como creaciones de la mano de Dios
a su imagen y semejanza
refleja el inmenso poder

Historias
cuentos y poesías
cantos
reflexiones y comidas

todo entra por mi mente
como un delicioso bocado
mi cabeza tiene su propia boca
que satisface el hambre de mi corazón

y… ¿dónde está la mesa?
¿dónde está el alimento servido?
¿de qué comerá mi hambre de letras?
¿y dónde beberé el vino que sacie mi sed?

Camino al castillo
difícil acceso
pero una vez adentro
se contempla a la dama

Ostentosas recámaras
llenas de tesoros
brillan como el sol
y enriquecen a quien los toque

Bajas por inmensas escaleras
llegando al lugar
unido por amadas personas
allí aguarda la mesa...

Suculentos platos
carne y ensaladas
salsas y manjares
que la amable dama
ofrece a sus invitados
invitados hambrientos
invitados comilones
se devoran todo

Pero mira y observa
esas bocas grasientas
sonidos de comida moviéndose en la boca
y no se exaspera

Sigue escribiendo
para el deleite de los comensales
sigue preparando exóticas recetas
y sigue sirviendo

Su deleite está
en ver la felicidad
a los que ha invitado
no se irán hambrientos

Dama excéntrica...
ante enemigos que acechen su castillo
ella está atenta
y contempla

el horizonte se cerrará
en crepúsculo y madrugada
y el castillo desaparecerá
como magia encantada

Conquista el paraíso
y descubre nuevos mundo
transfiérelos a tus creaciones
y goza

Mas allá del sol
se encuentra un lugar
sabido sólo por canciones
dichos de antaño

En tu corazón albergas
esa esencia de justicia
ese extracto de buenas nuevas
y esa alma con amor

No la pierdas jamás...
nunca
pues para ellos
en el futuro hay un lugar-

lowenghard


Es maravilloso poder reunir aquí a tres amigos, un pintor y dos poetas, entonces puedo decir "Gracias a la vida que me ha dado tanto...." Magda

martes, 26 de junio de 2007

Madre Tierra



Desde los cumbres riscosas
miro esta tierra fecunda y soberana,
dónde crecieron y murieron mis ancestros.
El viento me trae historias pasadas,
la leyenda de la paloma, el águila y el ciervo.

Ríos de aguas cristalinas
la cruzan cual arterias de vida.
Peces de plata con ojos de rubí
nos cuentan de mares lejanos,
de otras razas, de otras creencias.

Los árboles nos hablan.
La selva nos abraza.
El puma es nuestro compañero.

Las aves cantan sus migraciones,
las estaciones las marcan,
el cielo se tiñe de diferentes tonalidades
para señalar sus rumbos aéreos,
pero siempre regresan,
mientras el cóndor vigila desde lo alto
brindándonos su grandeza.

Nada podrá hollar la pisada
que los dioses dejaron en esta madre nuestra.

Madre Tierra......

No habrá dinero que pague el tenerte.
No habrá precio por el que te entreguemos.
No podrá el hombre blanco desterrarnos,
porque aquí nacimos, aquí creamos nuestra estirpe
orgullosa de ti, cuidadosa de tu vientre.
y aquí de pie, cara al viento.....
moriremos.

María Magdalena Gabetta

Pintura: “Pueblos y Cholas” del Pintor Aymara Boliviano Roberto Mamani Mamani.

lunes, 25 de junio de 2007

¡¡¡Bésame!!!


¡¡¡Bésame!!!
Pero no con esa fuerza que
impele tu hombría.
Bésame como la caricia
que despliega un sueño.
Bésame con la ternura
que añora mi fantasía.

Bésame,
aunque tus labios
no me besen.
Aunque estemos lejos,
eso no importa,
yo atesoraré como real tu beso
y nacerán en mi vientre
las mismas mariposas,
que alocadas aletean,
por un beso cierto.

¡¡¡Bésame!!!
Acaricia mi alma,
con ese suspiro compartido,
con esa ansiedad de tenernos
aunque no nos tengamos
Bésame, que no hay,
ni existe nada más bello,
que la caricia arrebatadora
de un beso.

Bésame,
hombre y mujer compartiendo vida,
deja que mi esencia
sea una con tu esencia.
Soñemos juntos que nos besamos,
porque amado mío, sin besos
no sería vida,
esta vida.

¡¡¡Bésame!!!
Derroca distancias,
conquista dulzuras,
que aquí te espera esta boca mía
para hacerse dueña por un infinito instante,
¿soñado?
¿deseado?
de la suave caricia de tus besos.


María Magdalena Gabetta


Pintura: "Homenaje a Gustav Klimt" de la Pintora Argentina Delia Goldadler Joison

viernes, 22 de junio de 2007

El Búho




El búho impávido me observa,
con sus fríos ojos convexos
de hipnótica mirada,
apeteciendo mi carne,
esperando desgarrar mis entrañas.
Oleadas de gomosa humedad
se filtran por mis poros,
minúsculos componentes de neblina
espesa que me ciñe entera.
Mis ojos se agotan en el esfuerzo
que demanda mirar el futuro.
Negros nubarrones marcan
un horizonte de arenas movedizas,
dónde mis pies se hunden sin remedio.
Mientras el búho permanece impávido
con sus plumas alzadas,
esperando,
augurando condenas con su canto.
Sobre una lápida una margarita
seca sus pétalos en el olvido
y la sombra del presente
se convierte en pasado
tras las negras tumbas
Reconozco los nombres
de antiguos augures de mi historia
mientras escarpo las ríspidas cumbres
de los desafíos perdidos.
A mi lado se desplazan
en rasgadas mortajas
los sueños que murieron
mientras el búho desgarra mi carne
en íntima complicidad con el averno


María Magdalena Gabetta
Pintura: "Buho en rama" de la Pintora Argentina, Norma Zaro

lunes, 18 de junio de 2007

El Violinista





Enfundado en su elegante traje e iluminado por una suave luz que parece emanar de él, firmemente parado frente a un público silencioso y expectante; el hombre toma entre sus manos con infinito amor el preciado instrumento y en un instante comienza el milagro esperado.

La música del violín se eleva grandiosa y el aire parece estremecerse por un segundo, para luego acoplarse a la melodía, volviéndose dulce, tormentoso, alegre, triste, embriagador; a medida que la magia de los pentagramas se devela. El alma del violinista se descarga como una lluvia de colores por las finas y tensas cuerdas y atraviesa cual saeta las otras almas que escuchan subyugadas.

El artista crece suspendido sobre el resto de los mortales que ocupan la lujosa sala y su apasionado rostro descansa entre acariciante y posesivo contra el instrumento en una simbiosis perfecta, creando una figura grandiosa, una deidad mitológica.

En un rincón del amplio cortinado, oculta a la vista de todos, una mujer con lágrimas en los ojos escucha extasiada; el corazón sangrante por el dolor que produce en ella esa comunión total, de la cual se siente sólo una espectadora más.

La música invade armónica y majestuosa todo el lugar, convirtién-dose en una ola que derrumba paredes, mármoles y cristales hasta llegar al éter infinito, donde seguramente deleita oídos celestiales.

En el mismo instante en que el desgarrador sonido del violín anticipa la dolorosa separación de los amantes, la joven se desliza hacia el exterior del gran teatro, mientras a sus espaldas, el público explota en gritos y aplausos.

Con los ojos anegados totalmente por el llanto, se encamina lentamente hacia las sombras del pasado del genial hombre, para perderse para siempre entre ellas. No puede competir con semejante amante.

María Magdalena Gabetta




Pintura: " El violinista", del Pintor Argentino, Camilo Lucarini

domingo, 17 de junio de 2007

Mi Ángel






"Yo necesito a mi ángel
y mi ángel me necesita,
no soy sin él y él no es sin mí.
vivimos uno y otro para pertenecernos,
mi ángel y yo”

Veo su figura recostada
a los pies de mi cama,
levemente inclinada.
La cabellera casi blanca.
La mirada perdida en el espacio.
Mi ángel medita,
piensa en su vida de ángel,
en sus sueños de ángel,
en su mandato divino,
y yo,
lo observo.

Él apenas me mira,
pero sé que sabe que lo veo.
Sus alas se ven plegadas
pero su corazón vuela
y mi corazón,
polizón de ángeles,
vuela con él.

Un rayo lo ilumina
Permanentemente,
percibo el palpitar de sus pestañas
la emoción que el rictus de su boca marca
cuando la música lo atraviesa.
Música de músicas.
Coros de coros,
Sinfonía angelical que lo rodea.

Mi ángel me cuida,
duerme a los pies de mi cama,
alas plegadas,
corazón de dulzuras.
Mi ángel de su enfermedad de amor,
me contagia.
Él me da ese calor que la humanidad
me niega.
Mi ángel me necesita para existir,
y yo,
lo necesito de igual manera.

María Magdalena Gabetta


Pintura: "El Amparo del Ángel" de la Pintora Argentina, Delia Goldadler Joison

martes, 5 de junio de 2007

El que es hijo del verde




Entre verdes matices
tu cuerpo desnudo,
nace de la espesura,
con la fuerza arrolladora
que natura otorga a sus hijos dilectos,
tensando tus músculos
y forjando tu simiente.

Hijo del Verde
habitante de selvas y bosques,
mente y cuerpo de labriego,
despiertas a la vida
atrapando el infinito
en ráfagas de colorido,
fuerza y equilibrio.

Sientes en tu sangre
el clamor ancestral de la naturaleza
que te incubó en su seno.
Antiguas leyendas hablan de ti,
Alabanzas a tu nombre
se esparcen impulsadas por el viento,
y las manos de antiguos dioses
te colman de dones
para que hagas uso de ellos.

Te parió la madre tierra,
fertilizar es tu mandato
devolviendo vida con vida
impulsando la rueda de la fecundidad
en este equilibrio universal
que nos rodea.

María Magdalena Gabetta


Pintura "El que es hijo del verde", del Pintor Riotercerense, Sergio Daniel Blatto

viernes, 1 de junio de 2007

Princesa


No nací en Río Tercero, mi primer suspiro en este mundo fue en otra ciudad del sur de esta hermosísima provincia de Córdoba, en Argentina, un pueblito con veleidades de ciudad en realidad, se llama Canals, pero, siempre me sentí Ríotercerense, será quizás por ese famoso dicho de que no es madre quien te tiene sino quien te cría.
LLegué aquí a los diez años, quizás un poco triste porque mi mundo cambiaba, mi escuela, mis amigas, pero me ocurrió algo maravilloso, me enamoré, sí, me enamoré de Río Tercero y es un amor que lleva ya cuarenta y ocho años de mi vida.
Hemos pasado juntas muchas cosas, muchísimas, las mejores y las peores y aquí seguramente quedarán mis huesos o mis cenizas.
A veces me da un poquito de nostalgia esa otra ciudad que dejé allí a lo lejos, también tierra de fortines y de indios, su recuerdo no me abandonará mientras viva, parece mentira pero lo que más recuerdo son sus aromas ¿recordar un aroma? pues sí, el aroma a pueblo chico, un aroma que envasé y destapo a veces y les aseguro que es muy rico. También recuerdo los días de lluvia y los barquitos de papel viajando por mundos de ilusión y alcantarillas, recuerdo la plaza con sus preciosas flores y las mandarinas que robábamos con mis amigos, trepados a un árbol en el patio de una vecina que, seguramente, nos miraba sonriendo desde su cálida cocina. Recuerdo la escuela de Monjas y luego el "Fiscal" que era la escuela estatal, porque las monjas decían que yo era demasiado traviesa y les revolucionaba el grado, así que en mi tercer grado crucé la calle y entré a la "Fiscal" a atormentar otras maestras.
Recuerdo muchas cosas de mi otra ciudad, pero hoy otra vez le escribo a mi amor, a mi princesa, a Río Tercero.




Altiva princesa del Río Ctalamochita,
Hija dilecta, sueño de pioneros
que te llamaron “Media Luna”,
hoy te llamas Río Tercero.

Aroma a jazmines en el aire,
azules jacarandas te abanican,
juglares cantan tu historia
de indios y hombres bravíos
cofre de mis recuerdos
mi terruño tan querido.

Tierra mía,
seras ejemplo en la historia
por tanto que tú has sufrido
aquel día tres de noviembre
fuiste víctima y testigo,
de la iniquidad humana,
mi Río Tercero querido.

Los gritos de los que murieron
en ese día fatídico
resuenan aún en los cerros
en los campos y en el río.
Pero ten seguro Princesa
no pasarán al olvido
porque la ignominia del hombre
no ha podido abatirnos.

Te conocí antaño,
joven ciudad provinciana,
calles de tierra, casas chatas,
grandes baldíos,
despreocupada juventud,
entrañables amigos.

Te sufrí,
apenas ayer,
un tres de noviembre,
explosiones, lluvia de muerte,
horror, llanto, destrucción,
la sangre de los inocentes
tiñendo de rojo el río
testigo de tu dolor.

Te vivo hoy,
herida pero no vencida,
Princesa de tierras indias,
emergiendo aún más fuerte,
enfrentando la ignominia,
con sentido de progreso,
integridad y justicia.

María Magdalena Gabetta

Aclaración:
La palabra Ctalamochita parece ser la mezcla de un vocablo indígena: ctala o tala = árbol importante, y una palabra castellana deformada. Si tal etimología es la cierta, Ctalamochita (y Calamuchita), significaría : (zona de) "muchos árboles", en referencia a la cuenca alta del Río Tercero.
Pintura: "De india a flor de ceibo", de la Pintora Riotercerence Raquel Piedrabuena
La Flor de Ceibo es la Flor Nacional Argentina

miércoles, 30 de mayo de 2007

Arrebatos


Arrebatarás brisa al viento,
gotas de rocío a la madrugada,
una pequeña dosis de color al prado
y una pizca de luz a las luciérnagas,
Arrebatarás milésimas de segundos a las horas.
de cada cosa arrebatarás esencia
para regalarme vida.

Arrebatarás mi boca en cada beso,
íntegra, total, irremediablemente
tuya ..............
Como mi cuerpo.

Inaugurarás caminos entre mis formas,
deslizándote invasor y dueño,
Beberás y te alimentarás de mí
y serás tú mi alimento.
Luego dormirás confiado entre mis brazos,
guerrero vencido, pero no muerto.
Satisfecho semental de amor,
harás de lo efímero,
eterno.

Arrebatarás hasta el último
estandarte de privacidad que haya en mí,
Arrasarás todos mis muros,
los que erigí en soledad,
de cuerpo y espíritu,
en mi viudez de amor,
en mis días de ausencia.

Y seré prisionera de tus arrebatos.
Y seré viento, rocío, luz, vida.
Seré irremediablemente mujer
nuevamente..........
a tu lado.


María Magdalena Gabetta

Pintura: "Cariños" de la Pintora Argentina, Adriana Pascucci

viernes, 25 de mayo de 2007

Mis Días de Caracol



En esa hosca apatía en la
que me sumergen
mis lamentables días de caracol,
apenas me arrastro por el suelo
ignorando la vida que me rodea.

En esos días en que el malvón no florece
porque teme que una hormiga lo destruya,
y el sol no asoma porque se esconde temeroso
de que las sombras lo sorprendan.
En esos interminables días en que
descubro que mi reclusión es sólo mía
y que la carga que mi espalda soporta
es parte soldada a mi figura,
como mis brazos y mis piernas,
tan pesada e inútil como ellos.

En esos días en que las noches
le ganan espacio a los días,
hasta someterlos en el cautiverio
de mis pesadillas,
encerrándome junto a ellas
en la torre del fin del mundo.

En esos días de caracol
en los que siento que una lágrima más
me hará morir deshidratada
y empapelo la ciudad con mi tristeza,
saco del ropero mi deshilachado traje de
Maga/bruja/ilusionista/mentirosa
reabsorbo mis lágrimas,
me mal dibujo una sonrisa
y engaño a la vida.

María Magdalena Gabetta


Pintura: "La Bañista" del Pintor Argentino, Martín La Spina


Déjà vu


Estoy varada en esta Estación de Ferrocarril desde hace tiempo, sin encontrar la salida. Por momentos me deslizo entre la multitud que pulula apresurada por los andenes, buscando alguien que me oriente, pero las personas pasan a mi lado sin prestarme atención, enfrascados en escapar de ese laberinto humano, dónde predominan los grises, los chirridos y el olor aceitoso que despiden las máquinas.

El ruido ensordecedor de los trenes al arribar o partir, taladra mis oídos, junto con el murmullo agotador de la muchedumbre y la música descompasada que fluye por los parlantes de una radio en la Boletería.

Las imágenes se repiten ante mis ojos, como en una vieja película en blanco y negro. La misma niña sentada sobre una valija, mientras su madre compra los pasajes con destino quien sabe dónde. La prolija secretaria o estudiante que mira con sonrisa esperanzada el arribo de un tren que nunca llega y el elegante ejecutivo que conversa por su celular, enfrascado en la conclusión de un negocio que se traslada indefinidamente.
Se pega a mi cuerpo como una fría humedad, la soledad angustiosa del andén cuando todos se retiran, mientras permanezco sentada en este banco tratando infructuosamente de asimilar cada episodio y cada gesto visto, que se repiten en una especie de “déjà vu” en este espacio irreal en el cual me deslizo en un no tiempo cíclico que repite sus secuencias.
Sin embargo el tiempo pasa, sé que pasa, sé que hace mucho que estoy atascada en esta estación; no puedo precisar la cantidad de segundos, minutos, horas o días, pero lo sé. Es como si una nebulosa indefinida me cubriera, manteniéndome suspendida entre la realidad y la irrealidad.

Como una autómata me levanto del duro banco y camino unos pasos acercándome a la orilla del andén mientras el tren avanza por el túnel como un monstruoso y desbocado cíclope, un segundo antes de sentir el mareo que me arroja una y otra vez, indefectiblemente, a su paso.



María Magdalena Gabetta


Pintura: "Sin Trenes" de la Pintora Argentina, Marta Cella

jueves, 24 de mayo de 2007

Historias de Barrio (* del año de ñaupa)





En la esquina me espera “la barra”, el grupo se reúne todas las noches bajo la luz del farol que la comisión vecinal de este barrio de la periferia porteña catalogó ampulosamente como “iluminación barrial” y que apenas tiene más fuerza que una luciérnaga.

Catalina y Beatriz (hasta hace apenas un año atrás, Cata y Beba) están con los muchachos charlando animadamente. Mi sobrenombre era peor que el de ellas. A mí me habían apodado “**Firpo” por mi afán de trenzarme a puñetazos con los chicos del barrio, para defenderme o defender a mis amigas, que eran unas lloronas. Pero desde que subí a mis primeros tacos los amenacé con destrozarlos si a partir de ese momento no me llamaban por mi nombre. Entonces pasé a ser Susana o Susi, lo cual no me molesta para nada.

Antes de lograr salir para charlar un rato con mis amigos, tuve que acomodar y limpiar la cocina, dejando todo en orden. Previamente hice una cena liviana para mi mamá y para mí, ella apenas probó bocado, está muy cansada, se exige para terminar una costura que debe entregar sin falta mañana para la fiesta de compromiso de la hija del Dr. Cuesta. Un precioso vestido de seda que sobre la escultural señorita lucirá muy atractivo.

Cuando le dije a mamá de ir un ratito a charlar con los amigos antes de acostarme, no tuvo inconvenientes. Es ya una costumbre que los chicos de la cuadra nos juntemos en la esquina después de cena. También como era costumbre desde que había cumplido los dieciséis años, sin levantar la cabeza de su labor, mamá no dejó de recordarme que antes de las diez de la noche debía volver a casa.

- No está bien que una chica decente ande hasta más tarde en la calle – agregó. Pero yo ya no la escuchaba.

Me había arreglado el cabello con una cola de caballo, bien tirante, sostenida con una cinta roja que despejaba mi rostro haciendo más grandes mis ojos y, sabiendo que mamá estaba entretenida con su trabajo, aproveché para pintarme los labios con el lápiz labial que me regaló Paula, mi compañera de estudios en la Academia de Mecanografía de la Señorita Pérez.

La barra en la esquina me recibió alborozada.

- ¡Por fin Susi! ya nos extrañaba que no llegaras – dijeron las chicas entre risitas. Los muchachos se mantenían mas serios, eran los “hombres” los que estaban allí para cuidarnos, pero también y, todas lo sabíamos, para conquistarnos.

- Hoy mi viejo me regaló dos pesos para que este fin de semana lleve a Clarita al cine – dijo Andrés muy entusiasmado, mientras Clarita enrojecía. Sabíamos que se querían desde siempre, pero recién hacía unos meses habían empezado a “noviar”. Todos los envidiábamos un poco. Eran los primeros del grupo que se habían decidido. Y no estaba mal, por el contrario, Andrés ya tenía dieciocho años y Clarita cumpliría diecisiete pronto.

- Son dos chicos – había dicho mi madre – ni se te ocurra querer ponerte de novia con un mocoso, acá traé un hombre hecho y derecho, un hombre de buen pasar, no un nene de pañales que trabaje ayudando al padre.

Mi mamá siempre tiene la misma cantinela, sueña que yo seré la salvación de las dos pero.... ¿dónde voy a conocer un candidato como ella quiere? No en los bailes de barrio precisamente, ni entre los amigos de “la barra” con los que nos conocemos desde que nuestras madres nos paseaban en cochecito.

Mamá y yo quedamos solas desde que mi papá falleció. En verdad casi no lo recuerdo, aunque ella me habla de él todo el tiempo.

- Para que no lo olvides Susana – dice y no puede contener las lágrimas aunque ya pasaron más de diez años desde su muerte.

Pero la mamá de Clarita está contenta por su hija, es una señora muy modesta. Además vive el papá que trabaja en el ferrocarril y son varios hermanos. Para su madre es una tranquilidad pensar que con suerte en un par de años pueda casar a la mayor, si no antes.

-Andrecito es un buen muchacho - cuenta a todo aquél que quiera escucharla en la Feria donde atiende un puesto de verduras – ayuda a su padre en la carnicería y el padre dice que cuando se retire se la dejará a él y eso es una garantía, mi hija estará bien

Al margen de si a mi mamá no le gusta Andrés y a la madre de Clarita sí, ellos son felices, están todo el tiempo a los suspiros mirándose a los ojos y agarraditos de la mano, mientras nosotros fingimos no darnos cuenta, cuando disimuladamente Andrés le da un tímido beso en la mejilla.

Clarita nos contó en secreto que juramos mantener de por vida a riesgo de caer en el infierno, que Andrés ya en una oportunidad la besó en la boca ¡qué envidia! ¿cómo será? ¿qué se sentirá? mi corazón se desboca de sólo pensarlo.

En la esquina hoy también está Jorge, el primo de Carlitos, el que está haciendo “la colimba” en Plaza de Mayo, un muchacho de Córdoba de mirada dulce y sonrisa generosa. Cada vez que tiene franco viene a casa de sus tíos y nosotras podemos coquetear con él. A mí me gusta mucho Jorge, demasiado.

Carlitos dice que el padre del “cordobés” es doctor y de una familia de alcurnia de Córdoba, que se enamoró de su tía Laura cuando hacía, como hoy su hijo, el Servicio Militar en Campo de Mayo y se habían casado aunque la familia de Córdoba no estaba muy contenta con una piba tan humilde.

- Ojalá a Jorge le pase igual – pensé – ojalá se enamore de mí.

Hace un tiempo que el “cordobés” busca la forma de quedar a mi lado y yo me siento feliz por su atención, aunque me molestan un poco las risitas de mis amigas. Hoy se agachó hasta quedar casi a mi altura y me dijo unas palabras al oído que para mí sonaron como música de ángeles.

- ¡Qué bonita te queda esa cinta roja en el pelo Susi!

Los otros que conversaban y se reían, haciendo planes para ir el domingo a la tarde al parque de diversiones, no se percataron de nada. Sentí que mi pecosa cara se tornaba roja como la de Clarita cada vez que su novio le dice algo en voz baja.

Durante el resto de la charla estuve en las nubes, tanto que casi se me pasa la hora límite impuesta por mi madre. Cuando me di cuenta salí corriendo, gritando apenas un “chauuu, hasta mañana”.

Carlitos ni lerdo ni perezoso, me gritó mientras yo corría - Chau Susi, decile a tu mamá que el domingo a la tarde vamos todos al parque, que te deje ir, no nos fallés. Estoy segura que lo dijo incitado por su primo, porque todas sabemos que a Carlitos le gusta Beba.

Turbada y mientras escuchaba la risa cómplice de mis amigas, corrí la media cuadra que me separaba de casa.

Abrí y cerré la puerta sin mirar atrás y más rápida que ligera me dirigí al baño antes que mamá se percatara de mi pintura de labios. Pobre mamá, seguramente trabajará hasta la madrugada. Quisiera ayudarla trabajando, pero no me deja. Dice que yo estoy predestinada para otras cosas. Predestinada o no, apenas termine mis estudios de mecanografía, buscaré trabajo en alguna oficina y tendrá que aceptarlo.

El corazón me late con fuerza pensando en el domingo, quizás pase algo más. Estoy asustada. ¿y si me pide ser novios? Ah...... ¡qué vergüenza! Pero.... no... vergüenza no, no debo sentirla, ya soy una señorita......¡eso sí! Si me dice de ser novios le diré que debe pedirle permiso a mamá........ Seguro que a ella le va a gustar ......¿y si no le gusta?.....Noooo, le tiene que gustar, es todo un hombre, está en el Servicio Militar y además Carlitos nos contó que su primo estudia en Córdoba, que va a ser doctor como su papá. Ayy virgencita, ayudame, no me abandones, que si me pide ser novios no me dé vergüenza y que además mi mamá no me lo prohíba.

- Esta noche no voy a poder dormir – pienso, mientras hago gestos con cara de mujer fatal a mi imagen en el espejo.

María Magdalena Gabetta


* Del año de Ñaupa: Argentinismo, que significa "de muchos años atrás".
**Firpo: alusión al boxeador argentino Luis Ángel Firpo, apodado "El toro salvaje de las Pampas" (1894-1960)
Pintura: "Caminito" de la pintora Argentina, Cristina Martin

miércoles, 23 de mayo de 2007

Más, mucho más.


Y me descubro
cálida y apasionada amazona
de tu cuerpo.
Temblorosa libélula de gastadas alas
reencarnada por el flujo de tu esencia.
Y me descubro,
fuerte y débil,
nueva,
totalmente enamorada.
Piel ardiente.
Labios ofrecidos en un beso.
Sangre y carne inflamadas.

Y te descubro,
hombre/pasional/niño/inocente
mirada de entrega,
calidez en los muslos,
manos delicadas/sabias.
Y me reflejo,
en cada espejo,
que pinta de luces la madrugada,
en cada vidriera de días soleados,
Y me veo mejor mujer,
del mejor hombre,
y acuno entre mis brazos
el dulce retoño
de vidas renovadas.

Entonces busco,
traspasar la mágica inconsistencia
de un sueño.
Atrapar el sonido de un lejano eco.
sobrevolar los límites de una fantasía.
Te quiero real.
Me quiero real.
Ambos de carne y hueso
no seres etéreos,
pobladores de extravagantes
utopías.

Y digo Gracias.
Porque se agradece el sueño,
Y digo Espero.
Porque se espera el milagro.
Y digo más, mucho más quiero
de sueños,
más, mucho más quiero de amor.
en esta vida.

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Amantes" del Pintor Argentino, Miguel Ángel Sanfurgo

viernes, 18 de mayo de 2007

Lejanías Compartidas


Entonces un sábado a la mañana, la nostalgia me invade, me resultan esquivas las musas y los ojos se escapan por la ventana, tomando vuelo como esas aves que surcan mi cielo, o como una pequeña hoja viajera en alas del viento. Entonces un sábado a la mañana en que hubiera querido escribir un poema inteligente, un cuento aterrador o mágico, sólo mi espiritu me brinda el consuelo de un simple poema de amor, en la lejanía.


Mira amor,
vuelan las aves sobre tu cielo,
que no es el mismo que aquí me cubre,
estoy tan lejos,
y sin embargo....
es cielo nuestro.

Acércate al aire,
deja a tus suspiros escapar de tu boca,
abraza al viento,
cúbrete con tu luna,
sueña con este sol,
Encuéntrame en tu paisaje,
estoy tan cerca........
aunque esté lejos..

Habitantes equidistantes
del mismo mundo.
Aunque tan lejos.....
estoy tan cerca.

Atrapo el aire entre mis manos.
Beso la brisa.
Miro las aves surcando el cielo,
que no es el mismo......
pero es tan nuestro,
aquí te encuentro.

Lejanías compartidas,
estamos cerca
aunque tan lejos...
es relativa esta distancia,
siento tu abrazo, beso tu boca,
todo lo acerca,
el amor nuestro.


María Magdalena Gabetta


Pintura: "Sin Título" de la Pintora Paraguaya, Adriana Villagra

miércoles, 16 de mayo de 2007

Cuando Nieva sobre los Cedros


Miro a través de mi ventana,
amparada en el calor de la cálida
habitación en que me encuentro,
embelesada espectadora del paisaje
que se vislumbra tras los cristales.

El parque se extiende bajo la bruma,
copos blancos se deslizan suaves
sobre los cedros,
se escucha como música de fondo
el sonido sibilante del viento,
hálito de hielo que acaricia,
duele y embellece
tornando al paisaje utópico,
como extraído de un cuento.

Imagino serpenteando el vientre
virginal del bosque,
un largo sendero cubierto de nieve,
colchón que amortigua y hace sigiloso
el paso de duendes y lobos.

Envidio la madera inmóvil,
aunque intensamente viva,
enraizada a la tierra, oteando el cielo.
El viento helado le duele
mientras los lobos la rodean,
refregando contra ella sus
erizados lomos,
transformados en suaves corderos
danzando con los elfos.

Desde mi ventana.......
estática espectadora de ese
mundo de mágica fantasía,
veo la nieve caer sobre los cedros,
suave y melancólica,
embelleciendo el paisaje,
entonces mi espíritu se desprende de mí,
atraviesa el espacio,
ingresa en el árbol,
siente su fuerza, bebe de su savia,
y enamora al viento.

María Magdalena Gabetta


Pintura: "Lobo Gris" de la Pintora Argentina, Norma Zaro

martes, 15 de mayo de 2007

Mujer de Agua


Me elevo en la cresta de la ola,
suspendida en el verde azul,
parte esencial del mar / tu mar,
me acoplo y floto
contenida en tu pasión,
acaricio con cadencia tus playas,
me filtro en tus riadas,
y emerjo en ti,
mujer de agua.

Tu mar me acaricia y transforma,
esencia de vida,
inicio y fin de todo,
parte del infinito.

Me elevo tempestuosa,
deslizándome por tus riscos,
blanca espuma, caracolas y algas
marea fluctuante,
enajenación de los sentidos.

Porque el mar / tu mar en el que me sumerjo,
en íntima y sensual entrega,
deponiendo mi humanidad
convertida en mujer de agua,
Amado mío
me arrebata y me eleva
desde los insondables abismos
hasta la cresta de la ola
en éxtasis pasional.


María Magdalena Gabetta

Pintura: "La Dama del Mar" de la Pintora y Escritora Argentina, Delia Goldadler Joison (MujerDiosa)
Dijo La Pintora: " He tenido la inmensa alegría que a mi hermana de letras y alma Magda, le haya gustado mi pintura. Inspirándose en ella, tuvo entonces la gentileza de escribir esta bellísima poesía !que agradezco con todo el corazón! - Delia Goldadler Joison"

domingo, 13 de mayo de 2007

Clepsidra



Es esta dama/mujer/reloj,
dueña del enigma del tiempo,
atrapando horizontes no natos,
presentes palpitantes,
pasados muertos,
el agua decantándose lenta,
suspiro y lágrima,
ángeles aleteando númen
sobre ardientes frentes,
un vaivén en las horas
vertiendo gotas de vida,
aromas de madreselvas
o lirios deshojados en el aire,
menta, tomillo, almendras,
brisas de ternura,
palabras de consuelo,
pasión, amor, odio,
sentimientos plenos,
utópicas fantasías que en letras
el lápiz de carbonilla negra desgrana,
junta, separa,
forma abanicos,
aletea segundos bordando horas,
y con mágica fascinación,
nos atrapa y embelesa.

María Magdalena Gabetta

Pintura: "Universo Interior" de la Pintora Argentina, Marta Cella

viernes, 11 de mayo de 2007

Esquina Sureña (o "En Búsqueda del Payador")


Quizás lo encuentre
en una esquina sureña,
de ésas que aún mantienen
su perfil en la pampa,
donde el viento arremolina
personas,
junto a nudos de paja y nostalgia.

Almacenes perdidos,
añejas pulperías.
Taba, “el sapo”,
una grapa y tabaco,
un lugar amistoso,
donde el gaucho y su ruano
descansaban fatigas.

Pampa adusta y sufrida,
como sus habitantes,
donde el polvo implacable,
que acompaña al tropero,
se introduce molesto
entre ojos y cuello,
produciendo escozores en el
alma y el cuerpo.

Quizás lo siga un perro,
o la sombra de un perro
acompañe su paso,
porque aunque ellos mueran
nunca dejan su amo.

Quizás lo encuentre
en un fogón,
rodeado de amigos,
con una guitarra y un vaso de vino,
en la garganta explotando
una paya,
y en la oscura mirada,
un recuerdo sentido.

Disfrutaré entonces,
escuchando sus versos,
y se me ensanchará el corazón
en una sonrisa franca,
antes de perderme,
por la esquina sureña,
abrazada al viento,
con los ojos con tierra,
y quizás, una lágrima.


María Magdalena Gabetta


Pintura: "Almacén en La Pampa" del Pintor Argentino, Jorge Frasca

miércoles, 9 de mayo de 2007

La Rosa del Engaño


Inicio

Él me ofreció su amor en una rosa,
Flor que envenena.
Él quiso matarme de amor,
por él entregué mi esencia.

I

Caí,
ilusionada polilla
con ínfulas de mariposa,
escuché cánticos de sirena
de su mentirosa boca.

II

Podré suicidarme
ahogándome entre sus brazos,
prisión que cautiva y encadena,
amor trunco desde su concepción,
que no subsiste
sin consumir vida ajena.

III

Me asfixia con sus pétalos,
esta narcótica mandrágora disfrazada
de terciopelo,
que de mi razón se apodera.

IV
Pobre polilla de talco,
contra sus espinas
me deshago indefensa.

Final

Seré suicida de mis propios sueños.
Esclava de su caprichosa
pasión que hipnotiza y sujeta,
ahogándome entre los pétalos rojos
de una reciprocidad engañosa,
amor que nació de una rosa,
rosa que oprime y envenena.

María Magdalena Gabetta


Pintura: "Bodegón Rosas" del Pintor Español Juan Antonio Torrijo Latorre (Graju)

viernes, 4 de mayo de 2007

Vibra Buenos Aires


Vibra Buenos Aires,
mientras una pareja,
cuerpos enlazados,
danza apasionada,
al son de milongas
o sensuales tangos.

Canta Buenos Aires,
tu música sacra.
Suenan los acordes.
Brillan los faroles sobre el empedrado.
Baila Buenos Aires
que milonga y tango
se adueñan con magia
de todos tus barrios.

Manos que acarician un viejo fuelle.
Música que parece parida con sangre
envuelve de embrujo
trasnochadas calles.

Suena bandoneón,
llora tu música porteña
que los cuerpos se buscan
y las piernas se encuentran
mientras milonguean.

Escucha Buenos Aires
la música nos habla
de bares y malevos
de minas y tugurios.
de piel, esencia y carne.

Vibra Buenos Aires.
Nostalgia de bandoneones,
llanto de guitarras
y la voz de un cantor
que se incrusta en el alma.

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Empedrado" de Adriana Mufarrege

jueves, 3 de mayo de 2007

Cortázar en mi Fantasía


Imaginaba verlo llegar en bicicleta hasta el bar y sentarse desmañado en una mesa frente a la ventana.Continuando con mi fantasía, lo veía pasar largas horas mirando tras los empañados vidrios hasta que, con ese impulso que solamente las musas otorgan, escribía como un poseso sobre un viejo cuaderno o ajadas servilletas de papel. Luego, su mirada volvía a perderse tras la ventana, buscando historias. Recién en ese momento sacaba un arrugado paquete de Gauloises y se fumaba un par de cigarrillos, saboreándolos con fruición A la medianoche, su larga y flaca figura parecía despertar, juntaba sus papeles y llamando al mozo pagaba por los dos o tres cafés consumidos, salía del bar y montando en su bicicleta, se alejaba por las calles empedradas.Mi mente febril lo perseguía hasta verlo encontrarse con la Maga en alguna esquina o conversando animadamente con Oliveira, antes de pasar en limpio sus borradores de Rayuela.



María Magdalena Gabetta


Pintura: "Cortázar" del Pintor Argentino Ariel Gulluni

miércoles, 2 de mayo de 2007

Sol de Otoño



Declina el sol.......
sus rayos rojos alumbran
dibujando arabescos de fuego
en la sangre y el corazón.
Flor otoñal,
renazco bajo sus caricias.

Vislumbro .......
senderos a recorrer
horizontes a compartir
todo se torna posible en el refugio
de sus maduros brazos.

Ya no soy......
aquella de figura esbelta
senos turgentes, labios de frambuesa.
Hoy mi cuerpo ha agotado las estaciones
de la siembra,
pero aún corren agitadas,
mis aguas internas

Amor de cabellos entrecanos,
de fisuras visibles y ardores invisibles.
Amor que quita lasitud
e injerta renovadas fuerzas.

Cuerpos anhelantes,
compartiendo caricias,
suavizando asperezas,
recuperando vida.

Maduros amantes,
bajo el sol rojizo de otoño,
caminando unidos,
hacia el ocaso.....


María Magdalena Gabetta



Pintura: "Dorado Otoño" del Pintor Argentino Martín Carrique