martes, 11 de julio de 2017

Volver a Escribir



Volver a escribir,
difícil tarea…
encontrar la letra y la palabra justa,
comprenderse a sí mismo,
para que otros comprendan,
tu decir, tu sentir.

Lograr transmitir ese mundo interior,
que a veces nos ahoga,
que a veces nos contiene,
y otras veces….
muchas de ellas…..
se deja estar en un mar
de quietudes difícil de comprender,
difícil de entender,
sumido en silencios de decires, de sentires,
mudo, pusilánime e insatisfecho.

Un mundo interior que ni siquiera nos agrada,
que no nos cautiva ni es placentero,
un mundo interior
cubierto de negras y borrascosas nubes,
atormentadas nubes que impiden el fluir
hacia los dedos, audaces obreros de la palabra,
magos que logran estampar el sentimiento,
esos pobres dedos,
que se transforman en inhábiles instrumentos
incapaces de coordinar mente con espíritu.

Y otras veces…
 las privilegiadas, las impensadas,
las que nos invade esa voz interior que desconocemos
como nuestra
pero que  sabemos que es la verdadera,
que es irremediable y totalmente  nuestra,
que se explaya y refulge en el fuego,
 vibrando en el aire y los elementos,
que ciega por su fuerza y su belleza
y que solo podemos parir  al mundo en letras.

Volver a escribir….  ¡Qué maravilla!
¡Qué sensación de plenitud!
¡Qué refulgir nuevamente!
¡Qué bienhechora sensación de sanación!

¡Qué delicia!

María Magdalena Gabetta



Pintura: "Pájaro de sol" de la pintora argentina Elsa Bouza Campos

Y Qué



Y qué si me importas a pesar del tiempo,
y qué si me importa si estás sano o enfermo,
si sientes hambre o estás satisfecho,
 y qué si me importa si estás vivo o muerto.

A nadie le importa
corazón maltrecho,
a nadie le importa si río, si lloro,
o si me lamento.

Es así amigo, a nadie le importa
solo  a ese interno sentir que  tenemos,
sin  una presencia que pueda mirarnos,
decirnos en susurros, o quizás gritando,
que sí que le importa, que no merecemos,
sentir lo sentido, lo propio o ajeno.

No esperes del mundo que pare sus giros
para comprendernos,
el mundo está inmerso en miles de mundos
iguales al nuestro.

Por eso amigo, a nadie le importa
la historia que juntos un día vivimos,
si fuimos felices, idiotas alegres,
o tontos sufridos.

No sientas pudor ante lo que te digan,
haré yo lo mismo,
cada uno sabe,  lo que siente dentro,
lo que lo contenta o qué lo entristece,
por eso no importa si  pienso en los días
que juntos vivimos, es sólo un recuerdo,
pero aún lo siento muy adentro mío..

Por eso me importas a pesar del tiempo
por eso me  importa si estás sano o enfermo,
si tienes hambre o estás satisfecho,

 por eso me importa si estás vivo o muerto.

María Magdalena Gabetta

Pintura: "Pensando en ti" de María José Terán (creo que es de Costa Rica, no he podido averiguar más datos para solicitarle su autorización)


Mis participaciones en libros

Libros en los que participé, editoriales, mis participaciones, fechas de edición.


TITULO
EDITORIAL
CUENTO/POESIA
FECHA

Palabras Sin Fronteras
Aries
El Título
El Odio

-       Cuentos
10/2012
Abrazando Palabras - Poesía
Aries
Mis Días de Caracol
Ama Corazón

-       Poesías

10/2016
Abrazando Palabras – Narrativa

Aries
Volver sin vos

-       Cuento
10/2016
Poemas Otoñales
Ivette Nino Schryer

Artesanal
Siempre la Misma

- Poesía
2010
Literaria del CEN
CEN Ediciones
De Alondras y Piedras
El Adiós
Saga de Golondrinas
Estúpida, Estupidez

-       Poesías

2015
Arte Literario
CEN Ediciones
El Títere en la Niebla
Ayúdame a Vivir
Mandala En Azul

-       Poesías

La Joven de la Cascada
El Hombre Cúbico
El Nuevo Orden

-       Cuentos

2016
Con El Espíritu de las Musas
Marcela Vannak

Dorgraf
Tel- Aviv
Israel
Desnuda
Lumen de Almendras

-       Poesías.

2008


Lo que llega a la Playa
Dunken
La Búsqueda de Raquel

Cuento

10/2007
La Región Canta y Cuenta
Dunken
Hija del Sol y la Luna
Tierra de Indios

– Poesías.

El Fogón
El Río
-       Cuentos

08/2011
Intermitencia
Dunken
El Personaje

-       Cuento

04/2012
Ojos de Semilla
Dunken
Huida de Ángeles

-       Poesía

10/2015
Cuentos de Fueguitos
Dunken
Desde el Peñasco

-       Cuento

03/2016
El Tweet en Letras
Dunken
Monólogo de un Cordobés Muerto

 - Cuento

10 / 2016
Caronte
Dunken
La Araña

- Cuento

03/2017
En Línea
Dunken
Más, mucho más

-       Poesía

05/ 2017
Letras Kiltras – Caleidoscopios Nómadas
Ediciones 2001
-       Chile
El Conventillo
La Espera

-       Cuentos

12/2010
Pretendo Poesía
Ediciones Báez
Pedro “Patitas Flacas”

 –  Poesía

12/ 2016
Cuaderno Español “6”

Ediciones SM
-       Puerto Rico
La defensa de la ”LL”

-       Texto para libro escolar
    

2007
Viaje en la Distancia – Colección: Poesía en la Distancia
Grafiper Corona del Sur - España
Ámame Como Soy
Duermo en la Rivera de este Río,
Y ya no sé

-       Poesías
-        
11/ 02/2008
La Región Canta y Cuenta II –
Voces en las Orillas
Talleres Gráficos TecnoOffet
Dolor de Mariposas
La Heredera

-       Cuentos
08/2013
-  

sábado, 11 de marzo de 2017

El Hombre Cúbico



“El niño sentado en el suelo, tomó entre sus infantiles manos un cubo, lo miró curioso, luego otro y lo acopló al anterior, así fue tomando uno y otro cubo, acoplándolos buscando formar lo que su imaginación le iba dictando. Los ojos le brillaban, reía con pequeñas carcajadas de gozo a medida que montaba un cubo sobre otro, anticipándose en el placer de observar su obra terminada. Al finalizar, se alejó unos centímetros y observó admirado a su primer hombre cúbico. El hombre abrió sus ojos, lo miró y vio a Dios. Luego de haber creado a su hombre, el niño, satisfecho, cerró sus ojitos y se durmió”

Mariela terminó de escribir su cuento en la computadora, la única luz fuerte era la de la pantalla, el anochecer ya había oscurecido la habitación y la brisa fresca movía las cortinas blancas del amplio ventanal. Sobre la alfombra el niño dormía plácidamente, sonrió con ternura, lo amaba más allá de toda razón

Guardó lo escrito, apagó la computadora y en la semipenumbra se dirigió hacia donde dormía su hijo rodeado de cubos y ese hombrecito que había armado con tanta dedicación; se agachó y con mucho cuidado para no despertarlo, lo alzó para llevarlo a su habitación. El suave cabello del niño rozó su mejilla, mientras de su boquita surgía un sonido de gozo al reconocer los brazos de su madre. En ese instante el hombre cúbico supo que su Dios era amor.

Cuando Mariela y su hijo salieron del cuarto dejándolo solo, el hombre cúbico supo que él necesitaba algo más para ser feliz, vio los cubos sueltos a su alrededor y deseó que su Dios creara un ser igual a él, alguien que nunca lo dejara solo en la oscuridad.


María Magdalena Gabetta