domingo, 31 de julio de 2011

El Adiós









Te parí una noche de versos,
una de esas noches en que el pensamiento
nos supera y corre tendencioso
por las venas, enriquece el cuerpo
y escapa por los dedos convertido en letras.

Te parí tras una ventana de vidrios empañados,
una noche de luna fugitiva,
de estrellas oscuras,
de caracolas silenciosas,
prediciendo ausencias.

Perdí primero tu mirada,
y la dejé atada con broches
en el telón de los recuerdos.

Luego sentí que te desprendías de mí,
de ese útero dónde te había mantenido incólume
porque ya habían pasado demasiadas lunas
desde que te concebí amante.

Fue un parto sin dolor,
era el tiempo de la madurez
que precede a la partida.

Por un instante te tuve frente a mí,
sentí esa leve ansiedad por acariciarte,
ese temblor que precede al beso,
pero sin dudarlo,
corté con mis dientes el frágil cordón
que nos unía y te separé de mi cuerpo.

Abrí las puertas de la vida,
para que por allí te escabulleras,
y cuando tu espalda comenzó a alejarse,
comprendí que al fin había terminado,
ese sueño de amor que juntos
habíamos engendrado,
sólo por tristeza..


María Magdalena Gabetta



Pintura: "Mirada Silente" de la Pintora argentina, Mercedes Fariña

3 comentarios:

julia del prado morales dijo...

pues muy bello, triste y sabio poema, besos Magda

Stella dijo...

La felicito.
Vengo leyendo todo lo que escribe, y pude comprobar lo acertado de las imágnes con lo que expresa.
Éste comentario, hace mucho que debí hacerlo.Poesía que conmueve.
Un abrazo.
Hasta pronto.

Nocheluz dijo...

Es todo un placer volver a leer esa poesía hermosísima, vine a dejarte un beso de luz. Soy nochecita ;-)