domingo, 16 de marzo de 2008

Siempre la misma



Me preguntas...
cómo me veo en esta etapa de mi vida
en que las canas ya son una constante,
en que las risas marcan mis mejillas
y las lágrimas han dejado un rastro violáceo
en mis ojeras.

Me preguntas....
cómo me veo hoy en que la emoción
ya es parte soldada a mi esencia,
en que ya nada me deja indiferente
porque del árbol de la vida
coseché casi todos sus frutos,
y muchos fueron dulces
pero también....
hubo frutos amargos.

Me preguntas
cómo me veo en el espejo...
Y te digo...
que lejos quedó aquella
que prendía estrellas de su pelo,
o que tenía los pies ligeros para
correr a los brazos de un amante,
o más ligeros aún,
para enarbolar una bandera en un mástil
mientras entonaba
cánticos de libertad, fe y esperanza.

Sin embargo...
también digo....
que me miro por dentro y allí sí me encuentro,
mujer en cada una de mis etapas,
rebelde, sanguínea, apasionada.

Me veo igual...
niña, adolescente, joven mujer,
mujer madura y me veré talvez, mujer anciana.
seré entonces al fin siempre la misma,
enfrentando mis días
con la misma pasión, las mismas ganas,
y mientras tenga un hálito de vida,
convencida gritaré mi libertad,
con la pluma, el verso y la palabra.

María Magdalena Gabetta
Pintura: "Sin Nombrarte", de la pintora Argentina, Laura Medina

4 comentarios:

ORLANDO dijo...

me encanta la inspiración que tienes, esa forma en que ves la vida y la sientes, me encanta todo aquello que te inspira porque es como una brisa fresca y deliciosa.

Laura dijo...

Magda:
es absolutamente imposible quedar al margen de un poema tuyo. No sé cómo te las arreglas pero calan muy hondo.
Jamás se me ocurriría objetarte algo, al contrario, es un orgullo que uno de mis cuadros te haya inspirado para escribir algo tan bello. No he podido dejar de identificarme con cada estrofa.
Te dejo mi abrazo de siempre y mis gracias eternas. Tu amiga Lau

Akinol dijo...
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Leilani dijo...

H-e-r-m-o-s-í-s-i-m-o!!!!

Un poema que comienza con un toque nostálgico, con sabor a resignación, pero que con el desarrollo y el acertadísimo final, se entiende que no es más que temple y serenidad.

Toda una señora la autora de tan maravillosas letras.