viernes, 1 de junio de 2007

Princesa


No nací en Río Tercero, mi primer suspiro en este mundo fue en otra ciudad del sur de esta hermosísima provincia de Córdoba, en Argentina, un pueblito con veleidades de ciudad en realidad, se llama Canals, pero, siempre me sentí Ríotercerense, será quizás por ese famoso dicho de que no es madre quien te tiene sino quien te cría.
LLegué aquí a los diez años, quizás un poco triste porque mi mundo cambiaba, mi escuela, mis amigas, pero me ocurrió algo maravilloso, me enamoré, sí, me enamoré de Río Tercero y es un amor que lleva ya cuarenta y ocho años de mi vida.
Hemos pasado juntas muchas cosas, muchísimas, las mejores y las peores y aquí seguramente quedarán mis huesos o mis cenizas.
A veces me da un poquito de nostalgia esa otra ciudad que dejé allí a lo lejos, también tierra de fortines y de indios, su recuerdo no me abandonará mientras viva, parece mentira pero lo que más recuerdo son sus aromas ¿recordar un aroma? pues sí, el aroma a pueblo chico, un aroma que envasé y destapo a veces y les aseguro que es muy rico. También recuerdo los días de lluvia y los barquitos de papel viajando por mundos de ilusión y alcantarillas, recuerdo la plaza con sus preciosas flores y las mandarinas que robábamos con mis amigos, trepados a un árbol en el patio de una vecina que, seguramente, nos miraba sonriendo desde su cálida cocina. Recuerdo la escuela de Monjas y luego el "Fiscal" que era la escuela estatal, porque las monjas decían que yo era demasiado traviesa y les revolucionaba el grado, así que en mi tercer grado crucé la calle y entré a la "Fiscal" a atormentar otras maestras.
Recuerdo muchas cosas de mi otra ciudad, pero hoy otra vez le escribo a mi amor, a mi princesa, a Río Tercero.




Altiva princesa del Río Ctalamochita,
Hija dilecta, sueño de pioneros
que te llamaron “Media Luna”,
hoy te llamas Río Tercero.

Aroma a jazmines en el aire,
azules jacarandas te abanican,
juglares cantan tu historia
de indios y hombres bravíos
cofre de mis recuerdos
mi terruño tan querido.

Tierra mía,
seras ejemplo en la historia
por tanto que tú has sufrido
aquel día tres de noviembre
fuiste víctima y testigo,
de la iniquidad humana,
mi Río Tercero querido.

Los gritos de los que murieron
en ese día fatídico
resuenan aún en los cerros
en los campos y en el río.
Pero ten seguro Princesa
no pasarán al olvido
porque la ignominia del hombre
no ha podido abatirnos.

Te conocí antaño,
joven ciudad provinciana,
calles de tierra, casas chatas,
grandes baldíos,
despreocupada juventud,
entrañables amigos.

Te sufrí,
apenas ayer,
un tres de noviembre,
explosiones, lluvia de muerte,
horror, llanto, destrucción,
la sangre de los inocentes
tiñendo de rojo el río
testigo de tu dolor.

Te vivo hoy,
herida pero no vencida,
Princesa de tierras indias,
emergiendo aún más fuerte,
enfrentando la ignominia,
con sentido de progreso,
integridad y justicia.

María Magdalena Gabetta

Aclaración:
La palabra Ctalamochita parece ser la mezcla de un vocablo indígena: ctala o tala = árbol importante, y una palabra castellana deformada. Si tal etimología es la cierta, Ctalamochita (y Calamuchita), significaría : (zona de) "muchos árboles", en referencia a la cuenca alta del Río Tercero.
Pintura: "De india a flor de ceibo", de la Pintora Riotercerence Raquel Piedrabuena
La Flor de Ceibo es la Flor Nacional Argentina

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosa Pintura y hermoso escrito y poesía. Andrea

Isoba dijo...

Me encanta la paleta y la composición de este cuadro.